martes, 19 de enero de 2010

EL SACRIFICIO TRAE RECOMPENSAS

Érase una vez, una familia formada por un matrimonio y dos pequeñas hijas, que vivían en un edificio en la ciudad de Rosario.
La mayor de las niñas se llamaba Candela, y la menor, Alexia. Las hermanas se llevaban muy bien, ya que no había tanta diferencia de edad. Iban a un colegio muy lindo, en donde aprendían y se divertían mucho.
Su papá llamado Martín, trabajaba todo el día en una empresa y Celeste, la mamá, se dedicaba a tareas domésticas.
Sin embargo, las hijas, tenían muchas cosas en común como por ejemplo, a las dos les encantaba estudiar, jugar al tenis, patinar, y dibujar, pero a Alexia había algo que la hacía feliz, mientras que a su HERMANA, NO.
La menor, era súper fanática de Soledad Pastorutti. Sus padres la llevaban a todos los recitales que podían.
Una tarde, la niña se enteró que su ídola actuaba en la localidad de Córdoba, entonces rápidamente fue hacia la oficina de su papá y le dijo:
¡Hola papi! Vengo para contarte que el sábado La Sole se va a estar presentando en Córdoba!. Yo quiero ir!, ¿me podés llevar?-
muy sorprendido por la noticia, éste le exclamó:
-Mirá, la verdad es que no, porque estamos bastante lejos, y yo no estoy bien económicamente, otra vez será.-
Entristecida por la repuesta de Martín, la muchacha regresó a su casa, se encerró en la pieza y lloró un largo rato.
Su mamá le preguntó qué le pasaba y ella le expresó:
-El próximo sábado Sole dará un concierto en Córdoba y yo deseo ir, le fui a preguntar a papá, y me dijo que no puede llevarme-.
-sé que a vos que te digamos así te pone muy mal- dijo Celeste, mientras acomodaba los peluches de la cama.
-aveces no se puede, y tenés que tratar de entender. Cuando esté en otro lugar más cerca, vamos a ir- afirmó la señora.
A la mañana siguiente, antes de que su padre saliera para el trabajo, le explicó a la chica que se pusiera bien, porque cuando llegara el verano iban a ir al festival de Cosquín. Así fue. Luego de una larga cuenta regresiva que había realizado Alexia, enero llegó, y de vacaciones se fueron al lugar prometido por Martín. Muy emocionada la joven aseguró:
-¡Estoy feliz de estar en este maravilloso festival y de poder ir a ver a mi cantante favorita!.
El resto de la familia se alegró muchísimo. La noche del espectáculo de Soledad, tan ansiado por Alexia llegó. La folklorista deleitó al público con su música. Al finalizar el show, la chiquita les dijo a sus papás que quería sacarse una foto con la artista.
A los pocos minutos, la acercaron hacia donde estaba Soledad. Con la carita brillante, se tomaron la fotografía.
Cuando volvieron para su departamento, Alexia dejó muy en claro que: el sacrificio trae recompensas.
Desde esa vez, la muchachita nunca más se ofendió y vivió feliz para siempre.

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