martes, 15 de diciembre de 2009
VALORADA AMISTAD
Érase una vez, una ciudad muy lejana en la que había un hogar de niños huérfanos. Allí iban los chicos de 3 a 14 años.El establecimiento contaba con juguetes, un parque de diversiones, y muchas cosas más. Los grupos de chicos estaban divididos por edades. Tenían clases de música, dibujo, inglés y de formación ética y ciudadana en la que aprendían los modales, valores y a como manejarse en la ciudad.Al frente de ese hogar, había un colegio de alta sociedad. Era una escuela grande, linda y con chicos que tenían un elevado nivel económico.Ambas instituciones compartían el patio, ya que estaba en el medio de las dos.Cierto día, una nena del hogar llamada Cristal se puso a conversar con Laura, una alumna de la escuela.Charlaron largo rato, y cada vez se fueron conociendo más. Cristal, le contó a la niña como ella vivía y que tenía diez años.A la mañana siguiente, se volvieron a encontrar. Laura era un año mayor, muy coqueta, mientras que Cristal, lucía un viejo pantalón negro y una remera verde que, al parecer estaba desteñida. La pequeña pensó que si se juntaba con chicos que eran mejores que ella, iba a sentirse muy incómoda, y así fue.Al cabo de diez días, la menor se empezó a poner muy triste. Su amiga le decía muchas cosas que a ella le dolían, ésta ya no sabía que hacer. Decidieron distanciarse por un tiempo para ver qué sucedía.Durante un mes jamás se cruzaron. Una tarde muy soleada, las dos se encontraron en el patio pero no se animaron saludarse. Más tarde Cristal se acercó, y con toda ternura le dijo:-Me gustaría saber por qué me hacés sufrir tanto, si yo no te dije nada-. Sin pensarlo, la muchacha le respondió:-Yo no soy de la misma sociedad que vos, por lo tanto, tengo otras condiciones de vida-. Al escuchar eso, Cristal se sorprendió, entonces le explicó:-No tendrás el mismo nivel que yo, pero te puedo asegurar que podemos ser unas grandes amigas, como lo fuimos tiempo atrás, yo creo que las personas no son importante por el dinero ni por lo que tienen, si no, por como son por dentro.Laura le dio la razón y le exclamó:-Nunca me puse a pensar eso. Yo siempre quise a la gente por lo que poseía cada uno. Jamás me importó como era la personalidad, en mi casa no me enseñaron. Hoy gracias a vos, pude aprender una cosa nueva que es muy importante y que desde ahora en más, me servirá para toda mi vida. Transmitiré esto a todos mis amigos.Cristal no podía creer lo que había pasado; volvieron a hacer muy buenas amigas y esta vez, para siempre.
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